Se agrupan las estrellas para dar una apariencia imaginaria de una figura en la bòveda celeste. A pesar de las distancias infinitas entre ellas, se unen para dibujar una realidad a los ojos de quién las observa. Fascinando con su decorado cósmico en la ausencia de toda iluminación artificial. Totalmente enganchadas a la Tierra y a quienes en ella vienen a parar. El cielo cambia de día y noche salpicado por millares de brillantes.